
"Los auditores garantizamos y damos fiabilidad a las cuentas anuales que presentan las empresas".
Nos acompaña hoy D. Mario Alonso, Presidente de Auren, para hablarnos de la Auditoría en España, el marco normativo europeo o las normas internacionales, entre otros asuntos. Buenos días, Sr. Alonso.
Buenos días.
Como miembro del “Miembro del Comité de Auditoría del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (I.C.A.C.)”, ¿podría indicar las notas fundamentales del proyecto de Ley de Auditoría que traspone las Directivas europeas?
Bueno, la octava directiva ha supuesto un importantísimo paso para la reforma de la profesión en toda Europa. En España estamos aún pendientes de hacer los deberes; es cierto que ya ha pasado un año desde que teníamos que haber hecho la trasposición y hay unos puntos clave que entendemos, en la profesión, que deben urgentemente adaptarse. En primer lugar es el tema de la responsabilidad. No tiene ningún sentido que los auditores tengamos una responsabilidad ilimitada por nuestro trabajo. Esto en otros países está ya claramente acotado y en España la profesión exige que, de alguna forma, se module. Queremos, por supuesto, ser responsables de nuestras acciones, de nuestros trabajos, pero siempre con un criterio de proporcionalidad. En segundo lugar, el tema de las sanciones. Entendemos que el régimen sancionador que existe en España es incluso, a veces, hasta más grave que un régimen de carácter penal y, por lo tanto, entendemos que deben también de adaptarse este tipo de sanciones. Y luego hay un tema que, quizás, pueda ser el más importante que es toda la cuestión de independencia e incompatibilidades. La octava directiva determina un marco claro en el cual se establecen criterios de amenazas y salvaguardas, más que un recetario, que muchas veces es difícil de interpretar y de cumplir. En este momento los auditores necesitamos tener una clara seguridad jurídica sobre cuál es el marco de juego, sobre cuándo somos o no somos incompatibles para realizar un trabajo.
Las Normas Internacionales de Información Financiera sufren constantes modificaciones. ¿Considera que es un grupo de normas lo suficientemente estable como para conseguir el objetivo que se perseguía con su adopción: unificar la información contable y financiera a nivel europeo?
Vamos a ver. Las Normas Internacionales yo entiendo que son un enorme avance. Para cualquier persona que está moviéndose en el ámbito contable el conseguir que haya un solo lenguaje en todos los países del mundo, cosa que está más o menos cerca; es cierto que Estados Unidos aún mantiene sus propias normas pero hay un proceso de convergencia y yo entiendo que en unos años, pocos años, podamos hablar de que existe un único lenguaje en todo el mundo desde el punto de vista de la contabilidad. Sin embargo, los negocios cambian; las formas de enfocarlo también; existen nuevos instrumentos financieros y por lo tanto tiene toda la lógica que el marco contable no sea estable. Por lo tanto, en la media que la contabilidad queremos que se adapte lo mejor posible a las circunstancias de cada momento, el marco contable debe ir evolucionando y yo creo que hay que olvidarse de lo que ha existido en España... En España hemos tenido durante dos períodos de 17 años, en el año 73 y en el año 90, dos planes contables en gran medida y yo creo que ahora hay que acostumbrarse a que la contabilidad debe ser algo vivo y por tanto debe estar en cierta permanente reforma. Aquí sí que a mí me gustaría hacer una cierta precisión y es que nosotros, en los grupos de trabajo, en los cuales estuvimos interviniendo, de alguna forma pedíamos que el plan contable español tuviera cierta subsidiaridad jurídica respecto a las Normas Internacionales de contabilidad de forma que lagunas o cuestiones que no quedaran lo suficientemente explicitadas, detalladas, en el plan contable pudiera acudirse a la norma de referencia –que son las Normas Internacionales- para su interpretación. Esto finalmente no se aceptó y ahí existe una cierta inseguridad jurídica que nos preocupa a los profesionales. Pero vamos, remitiéndonos a la pregunta, entiendo que las normas de contabilidad deben ser vivas, deben estar adaptadas a cada circunstancia y, por lo tanto, es lógico que en la medida en que éstas cambien, los contables vayamos utilizando diferentes modelos y diferentes normas de valoración.
Teniendo en cuenta la entrada en vigor de los nuevos planes contables, ¿cuáles son los mayores problemas que se esperan encontrar a la hora de realizar la auditoría de los primeros ejercicios contables cerrados bajo estos nuevos planes?
Bueno, la verdad es que este primer año que estamos terminando ya o que se puede decir que ya hemos terminado de auditorías sobre las cuentas anuales del ejercicio 2008, las primeras que las empresas han formulado bajo Normas Internacionales de Información Financiera, ha sido un año duro. Ha sido un año duro en el cual además de una situación de crisis generalizada pues se ha mezclado con que las empresas se debían enfrentar a un nuevo marco contable mucho más exigente, mucho más difícil, auque desde luego mucho más idóneo desde mi punto de vista. Por lo tanto, los auditores estamos trabajando a marchas forzadas para que realmente las empresas pueden utilizar este nuevo marco normativo y puedan reflejar sus cuentas de acuerdo al nuevo Plan General Contable. Los problemas que nos encontramos son muchos. La contabilidad se ha transformado en algo de mucho más valor añadido. En algo más complejo en el cual no solamente importa la forma jurídica de las operaciones, sino más bien el fondo económico de las mismas en el cual hay muchas cuestiones que dependen de la intención que tenga la empresa, en el cual aparecen unos nuevos modelos de valoración: el valor razonable, el coste amortizado, etc. Por lo tanto, esto es un reto enorme para todas las empresas y, desde luego, un reto enorme para los auditores que tenemos que revisar las cuentas bajo estas nuevas normas.
¿Cuáles serían las principales claves para comprender la información financiera de las memorias de las empresas tras los cambios introducidos por el nuevo Plan General de Contabilidad?
Bueno, la memoria la verdad es que se ha transformado extraordinariamente. No solamente la memoria. El enfoque nuevo de las cuentas anuales hace que haya cuatro estados financieros frente a los que había anteriormente. Tenemos un balance que ha cambiado absolutamente en su concepción con unas masas patrimoniales mucho más claras. Tenemos una cuenta de pérdidas y ganancias que ha pasado de ser horizontal a ser vertical –cosa que pedíamos desde hace mucho tiempo porque es mucho más racional y más inteligible para todos- y aparecen dos nuevos estados financieros de mucha relevancia. El estado de cambios en el patrimonio neto –que marca toda la evolución del patrimonio neto de la compañía durante el ejercicio que está analizando, del que se están presentando las cuentas- y el estado de flujos de tesorería, dado que a la reforma contable le preocupa mucho la viabilidad del negocio, realmente la continuidad después de estos escándalos a los que hemos asistido. Por lo tanto, le preocupa mucho el control y el reflejo de esa tesorería. El quinto estado financiero es la memoria. La memoria ha aumentado enormemente su tamaño; se supone que entorno al 50 % respecto a lo que teníamos del plan del 90 y, además, se obliga a las empresas a que toda información se carácter cuantitativo que ahí se refleje darse comparativa con el ejercicio anterior. Y por otra parte, cualquier información de carácter cualitativo, siempre que ello contribuya a mejorar la imagen fiel, también se exige que se dé comparativa al año anterior. Por lo tanto, las memorias, las elaboradas bajo el plan del año 2008, 2007, realmente creo que suponen un claro avance, una información mucho más detallada, pero también una mayor exigencia para los elaboradores de la información financiera.
¿La contabilidad de las empresas constructoras y financieras, refleja correctamente el descenso que está sufriendo el valor de los inmuebles?
La contabilidad lo refleja. Otra cosa es que precisamente ha habido una norma que se aprobó a finales del ejercicio pasado, del ejercicio 2008, en la cual se ha tratado de atenuar este impacto desde el punto de vista de su reflejo patrimonial. Me explico. Evidentemente, desde el momento en el cual los activos deben reflejarse por su valor razonable en la medida en que este valor razonable, valor de mercado para que todos nos entendamos, sea inferior al valor de adquisición de instrumentos financieros o de inversiones inmobiliarias, esa pérdida de valor se está poniendo de manifiesto, se tiene que poner de manifiesto, en las cuentas anuales del ejercicio 2008. Por lo tanto, sí que están bien reflejadas estas pérdidas y sí que están correctamente reflejados estos activos al valor razonable. Para evitar que estas empresas entren en una situación de quiebra técnica, es decir, que su patrimonio se deteriore tanto que sea inferior a la mitad del capital social, por lo tanto se vean abocadas a una reducción de capital o incluso una disolución de la compañía, el Gobierno aprobó un Real Decreto a finales del ejercicio 2008, como decía, en el cual a efectos únicamente del cálculo del patrimonio neto en cuanto a compararlo con el capital social de las compañías, sólo a estos efectos, no se debían tener en cuenta estas minusvalías que se producen en los activos, como consecuencia del deterioro del valor, dada la situación de crisis económica. Pero esto sólo es a efectos, desde el punto de vista mercantil, de tener o no tener que disolver la compañía. Pero desde el punto de vista de reflejo de las cunetas anuales, sí que las empresa están obligadas, y así lo están haciendo, a reflejar la pérdida que se va arrastrando como consecuencia de la caída del sector inmobiliario y como consecuencia de la bajada de las cotizaciones de la Bolsa.
El Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España ha presentado un decálogo sobre las aportaciones de la auditoría ante la actual situación empresarial. ¿Podría indicarnos en qué se concretan estas aportaciones?
Sí, el Instituto de Censores Jurados de Cuentas que, aprovecho para decir que realmente es la corporación profesional en la cual se agrupa la inmensa mayoría del negocio de la auditoría, estamos cercanos al 90 % de la facturación, efectivamente, acaba de presentar un decálogo con algunos puntos de interés sobre el trabajo que realizan los auditores. Yo siempre digo que todavía no es suficientemente conocido por los ciudadanos y por las empresas el trabajo que realizamos los auditores, trabajo que entiendo es fundamental para el funcionamiento de los mercados, para el funcionamiento de nuestro modelo económico. Lo más conocido, desde luego, es que los auditores garantizamos y damos fiabilidad a las cuentas anuales que presentan las empresas y, por lo tanto, damos la suficiente confianza para que realmente las transacciones económicas se mantengan donde deben mantenerse en cuanto a esta relación de confianza. Pero además de esto, los auditores colaboramos en la implantación de sistemas de control interno en las empresas. Colaboramos en la evaluación de riesgos; el tema de los riesgos, en terminología anglosajona, lo conocido como assurance, empieza a ser cada vez más importante en el trabajo de auditoría porque debemos, de alguna forma, ayudar a las empresas y dar fiabilidad a los lectores de los informes de que esta empresa, realmente, va a poder continuar con sus operaciones. Pero además, colaboramos con el sector público haciendo cada vez más auditorías de carácter público a Corporaciones locales, a Ayuntamientos o tantas otras instituciones que realmente deben garantizar que los dineros públicos se están administrando con la diligencia debida. Colaboramos también en el ámbito concursal -o bien actuando en el propio concurso o bien, en los últimos tiempos, se ha aprobado una norma en la cual los auditores debemos informar de los planes de saneamiento que las empresas en concurso presentan para ver si realmente tienen viabilidad. Y hay un último tema en el cual los auditores nos estamos posicionando y que yo conozco especialmente bien, de hecho estoy dirigiendo un Master en la Escuela de Organización Industrial, en la EOI este año, sobre Responsabilidad Social Corporativa, sobre responsabilidad de las empresas, y los auditores aquí tenemos un papel muy importante. La responsabilidad corporativa es algo que cada vez está teniendo más auge y yo creo que en las empresas tan importante es que la practiquen como que divulguen realmente las prácticas en responsabilidad que están realizando y que estas prácticas realmente estén verificadas por un auditor externo que pueda confirmar que, efectivamente, se están desarrollando y de qué forma se están desarrollando. Por lo tanto, éste es un nuevo campo para los auditores en el cual estamos empezando a posicionarnos y que yo auguro que en los próximos años va a tener un desarrollo importante.
Como Presidente de la Comisión de Formación del ICJCE, así como la visión que le reporta su labor docente, ¿cómo ve el panorama formativo para los futuros auditores?
Bueno, la auditoría es algo verdaderamente complejo. Yo no creo que haya demasiadas profesiones con el grado de complejidad que tiene la auditoría. Y es complejo, básicamente, por dos motivos. En primer lugar, porque es amplísimo; se tocan muchísimas disciplinas. La contabilidad, al fin y al cabo, es el lenguaje que utilizamos los auditores pero el lenguaje no es lo relevante, lo importante es lo que está detrás. El auditor debe conocer no solamente la legislación contable, sino la legislación mercantil, la legislación fiscal, los temas medioambientales, las cuestiones relacionadas con la protección de datos, el Derecho en el amplio sentido... En definitiva, el auditor debe conocer muchísimas cuestiones porque, realmente, tiene que opinar sobre los estados financieros de una empresa que se ven afectados por todas estas disciplinas relacionadas. Eso en primer lugar. La complejidad de la materia. Y en segundo lugar, es una materia claramente cambiante. Las normas contables se modifican, las normas fiscales aún más, las normas laborales, las normas mercantiles... Por lo tanto, el auditor debe estar en una formación permanente. De hecho, el Instituto de Censores Jurados de Cuentas, desde hace ya más de quince años, obliga a todos sus miembros a realizar una formación profesional continuada con un número de horas mínimo todos los años en materia de formación que garanticen que realmente se conoce en todo momento la situación normativa del mercado. La Ley de Auditoría, que se reformó con la Ley Financiera, realmente también determina la obligación para todos los auditores de mantener esta formación continua. Esto aún está pendiente de desarrollo en un reglamento que aún no ha visto la luz pero realmente podemos decir que todos los auditores de España vana a verse obligados a realizar un número de horas de formación mínimo todos los años que garantice, como digo, el conocimiento de las materias de las cuales nos ocupamos.
¿Cuál es el futuro del sector de la auditoría española y mundial? ¿Asistiremos a fusiones, como en el sector financiero, o las firmas de auditoría se centrarán en el crecimiento interno?
Realmente, el sector de la auditoría en España es bastante diferente a los de los países de nuestro entorno. En España existen tres grupos claramente diferenciados. Hay las Big Four, las “cuatro grandes”, que realmente tienen copado las empresas cotizadas en una gran mayoría y que realmente están muy focalizadas a la gran empresa; después, abajo del sector existen muchos auditores pequeños que prácticamente se dedican sólo a sus mercados muy concretos, que tienen unas estructuras muy limitadas; y en medio, realmente, nos situamos un grupo de empresas muy reducido, somos tres o cuatro, de las llamadas “medianas compañías”, entre las cuales está AUEN, que realmente tenemos la capacidad de competir en la parte de arriba porque somos multidisciplinares, porque tenemos oficinas en todo el territorio español y porque tenemos también oficinas Internacionales. Y de alguna forma también competimos con los de abajo porque realmente tenemos unas estructuras, una política de precios, una forma de enfocar el trabajo que muchas veces está más próxima para ese cliente de tamaño medio. Por lo tanto, el mercado en España, como digo, está en estas tres categorías. Sin embargo, en otros países de nuestro entorno las empresas, o las firmas medianas, tienen un peso relevante y lo que puede ocurrir en los próximos años es que, evidentemente, asistamos a procesos de concentración sobre todo en esta línea intermedia. En España está aún pendiente realizar esta serie de procesos en los cuales puede haber firmas de tamaño medio, de tamaño pequeño, que se vayan integrando. Nosotros desde AUREN, en los últimos 5 años, hemos absorbido como 8 ó 9 firmas de menor tamaño y eso nos ha permitido, realmente, ser ahora uno de los líderes en nuestro país.
Hablemos de Auren. ¿Qué servicios presta y cuál es su posición actual en el mercado?
AUREN, desde el principio, apostó por tener servicios multidisciplinares. Tenemos el servicio de auditoría, que realmente es un poco nuestro buque insignia y donde realmente estamos muy bien implantados, tenemos servicios de asesoría tradicional, de lo que es servicios de asesoramiento legal y tributario tocando prácticamente todas las ramas del derecho de empresa, tenemos servicios de consultoría que es este gran saco en el cual quizás nos diferenciamos bastante de nuestra competencia porque sobre todo en este escalón intermedio no son muchas las firmas que prestan estos servicios; aquí estamos refiriéndonos a consultoría de RRHH, calidad, medioambiente, sistemas de información, prevención de riesgos laborales... Prácticamente, cualquier servicio de consultoría demandado por al empresa nosotros lo tenemos desarrollado. Y hay una cuarta “pata”, que es la llamada “finanzas corporativas”, en donde asesoramos a las empresas en procesos de integración, de fusiones y adquisiciones, y en este momento, dadas las circunstancias de la crisis actual, pues estamos trabajando mucho en procesos de reestructuración, negociaciones con entidades financieras, negociaciones con proveedores, planes de viabilidad, etc.
Para terminar, ¿cómo está impactando la crisis en los servicios profesionales?
La crisis, lógicamente, afecta a todos los niveles de los mercados y a todos los niveles de la economía de un país. Y sin duda alguna también afecta a los servicios profesionales. Evidentemente, a los profesionales nos gusta mucho más estar en un período de bonanza económica, en el cual podemos ayudar a las empresas a crecer, a desarrollar nuevos productos, nuevos mercados, etc. Pero una firma como AUREN que como acabo de explicar tenemos muchos servicios, es un abanico enorme, esto hace que nosotros podamos bandear muy bien la crisis y, por lo tanto, en una situación como la que estamos es cierto que hay otros productos que se desarrollan más –por ejemplo, estamos ayudando mucho a las empresas en la mejora de procesos, en la formación de sus trabajadores, en los planes de viabilidad, en el ajuste de las plantillas- y eso hace que, frente a lo que pueda ocurrir en los mercados en general, una firma de servicios profesionales, sobre todo como AUREN que, como digo, tiene un abanico muy amplio de servicios, podamos estar más o menos bandeando la situación. En todo caso, yo creo que todavía nos quedan unos cuantos meses, siendo optimistas, para salir de esta situación y ojalá que las empresas, lo antes posible, puedan asomar la cabeza y salir de una situación difícil, que están atravesando muchas de nuestras compañías.
Sr. Alonso, le agradecemos mucho su tiempo y las preguntas que ha contestado para DATADIAR. TV.
Muchas gracias. Buenos días.