El comisario de la unidad especial de la Policía italiana contra el terrorismo (DIGOS) en Milán, que ha actuado como testigo protegido 4833. explicaba hoy, en el transcurso de la trigésimo tercera jornada de juicio por los atentados del 11-M, que en una conversación grabada a El Sayed Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio", éste confesó a su amigo Yahia Mouad Mohamed Rajah, que "el atentado de Madrid fue un proyecto mío y los mártires que murieron en Madrid eran amigos míos.
“El Egipcio” llegó a culpar del 11-M, en esta duodécima semana de la vista, al ex presidente del Gobierno José María Aznar, "por el apoyo que había dado al presidente Bush", en relación a la participación de España en la guerra de Irak en 2003 e insultaba constantemente al presidente italiano Berlusconi y al presidente de los Estados Unidos, George Bush, al tiempo que justificaba los atentados de Madrid.
Además destacó que en una de las conversaciones que el acusado habla de los atentados de Madrid con Rajah y ambos reían sin parar. El Sayed decía que Rajah, tras conocerle a él, tenía unas “ganas enormes de morir como mártir".
Una tarjeta SIM
En 2004, a finales de marzo, se comenzó la investigación en Milán sobre “Mohamed El Egipcio, tras recibir información de la policía española en la que se les comunicaba el número de la tarjeta SIM española, que se encontró a Fouad El Morabit y que estaba a nombre de El Sayed. De esta forma le localizaron.
Se averiguó que la tarjeta la era recargada por un ciudadano egipcio que vivía en Vía Cadore, 33. Un día le vieron salir del edificio e investigaron que trabajaba como pintor y vivía en ese edificio con un primo suyo, con cuya hermana planeaba casarse El Sayed, aunque ésta vivía en Egipto. En el piso, además, vivían dos extranjeros que trabajaban en una pizzería.
El comisario milanés aseguró que los intérpretes que tradujeron las conversaciones de "Mohamed El Egipcio" las escucharon "muchísimas veces" y dijo que aunque no sabe precisar cuántas sabe que estuvieron "días enteros".
Tras subrayar que todas las intervenciones se hicieron con la correspondiente autorización judicial, explicó que en Vía Cadore, El Sayed usaba Internet para visitar páginas radicales. En el análisis del ordenador, que le fue incautado, se encontraron multitud de archivos sobre el martirio, yihadistas, proclamas de líderes radicales, cartas de despedida de mártires. Y también visitó páginas en que se explicaba cómo construir bombas, meterlas en un maletín y activarlas mediante un móvil. En el ordenador había fotos de estas bombas. Además, consultó una página (www.op2.com) en que se podía descargar un programa que permitía enviar un mensaje de texto desde Internet a varios móviles a la vez.
En llamadas y en escuchas ambientales, consta que “El Egipcio” hizo referencias a los atentados del 11-M. Así, el 24 de mayo de 2004 se intervino una llamada Mourad Chabarou, posterior a otra captada el 12 de abril, en la que le dijo a Mourad que estaba escuchando una conversación de mártires y “estaba pensando en ti”. Efectivamente, en la casa de Mourad se encontró un testamento propio de los mártires. El Sayed se refirió a Fakhet (El Tunecino) como mártir de Leganés. De esa conversación se dedujo también la posibilidad de un próximo atentado. Se avisó a las autoridades españolas y francesas.
El testimonio de este policía italiano continuará mañana con el interrogatorio por parte de las defensas de los 29 acusados.
Sin contactos en España
Por otra parte, otro policía italiano, testigo 32372, inspector de la unidad especial de la policía contra el terrorismo (DIGOS) en Milán, aseguraba hoy que el acusado El Sayed Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio", no mantuvo desde Italia ningún contacto en España con alguno de los acusados por el 11-M porque "sus contactos estaban ya detenidos".
Así lo manifestó en la trigésimo tercera jornada de juicio por el 11-M, en la que, a preguntas de la defensa de Osman El Sayed, Endika Zulueta, explicó que este acusado fue localizado a finales de marzo de 2004 en Milán y comenzó a ser vigilado hasta su detención el 7 de junio de ese año, y en ese tiempo sólo tienen constancia de un intento de llamada, que no llegó a producirse, el 17 de abril con el acusado Fouad El Morabit.
Según el testigo, la Policía italiana atribuyó el hecho de que "Mohamed El Egipcio" -condenado el pasado noviembre en Milán a diez años de cárcel por considerarle "un miembro influyente de Al Qaeda"- no contactara con nadie en España durante las fechas en las que fue investigado en Italia a que "la mayoría de sus contactos estaban ya detenidos".
El testigo explicó que el procesado no se comunicó tampoco a través de Internet con ninguna persona en España ni intercambió mensajes a través del móvil, y no fue capaz de precisar desde qué tarjeta telefónica, de las tres que tenía el acusado, se realizó el intentó de llamada a El Morabit.
Más atentados previstos
La sesión de la mañana había comenzado con el testimonio del preso islamista Kamal Ahbar, que había a declarar el pasado viernes, sorprendiendo a la sala con sus explicaciones sobre una “trama valenciana” organizadora de los atentados.
Ahbar, ha explicado hoy que los autores del 11-M planeaban más atentados tras la masacre de Madrid, pero que el confidente "Cartagena les paró y no llegaron a acometerlos, aunque tenían 200 kilos de explosivo".
Además Ahbar revelaba que en un primer momento "pensaban atentar contra la academia de la Guardia Civil en Jaén, pero hubo un problema con las fechas y cambiaron de planes”. “No sé quien dio la orden o decidió dónde se iban a poner las bombas en los trenes.”, añadió.
El argelino afirmaba en su testimonio, que Abdelmajid Bouchar, que supuestamente huyó del cerco policial en Leganés, y "no tuvo nada que ver con el 11-M y si fuera verdad no sería objeto de busca y captura porque los realmente implicados los han detenido y los han soltado".
El testigo indicó también que los ataques a los trenes los perpetraron los siete suicidas de Leganés , junto con Mohamed Afalah, un tal Elias El Harruchi, y Daboud Ouhnane, uno de los huidos, “que también murió en Irak”.
Ahbar contó que el imán Abu Jaber, confidente policial conocido como "Cartagena", se reunió con Daoud Ouhnane en octubre de 2004 en Valencia, cuando le llamó para preparar un atentado contra "la Audiencia Nacional" porque les sobraban esos 200 kilos de explosivos, aunque manifestó que Ouhnane expresó su disconformidad con cometer "cualquier atentado en Europa".
A partir de ese momento, continuó el testigo, comenzaron las detenciones por parte de la Policía y se rumoreó la posibilidad de que "Cartagena" fuera "un confidente".
Acusaciones a “Cartagena”
Insistió de nuevo en que los terroristas actuaban por orden de "Cartagena" y Sawfan Sabagh -argelino asentado en Valencia donde regenta una tienda de pollos asados- y que fueron ellos quienes les transmitieron que eran órdenes de Irak y que tenían que atentar antes del 11 de marzo de 2004, por lo que descartaron su primer plan y organizaron los ataques a los trenes.
Además declaró que "personas de la Guardia Civil" proporcionaron información a los autores del 11-M, gracias a la cual pudieron llevar a cabo el atraco contra una mafia de Europa Oriental, a la que robaron 200 kilos de hachís y 135.000 euros, con los que se financiaron los atentados.
Ese dinero, reiteró Ahbar, se dividió en ocho partes y además de Jamal Ahmidan "El Chino" y Daoud Ouhnane también recibieron su parte los procesados Antonio Toro y Rafa Zouhier, por facilitar los explosivos y un "guardia civil" que "no participó con ellos".
La partes del robo de los 200 kilos de hachís correspondientes a Jamal Ahmidan y a Mohamed Oulad Akcha se usaron para financiar los atentados y otras operaciones.
El testigo reconoció nuevamente que toda la información que tiene sobre los atentados se la facilitaron Afalah, supuestamente muerto en Irak en 2005; Ouhnane, que según dijo también murió en Irak, las informaciones de los periódicos y sus contactos en Irak, cuya identidad no conoce porque, aunque admitió haberse reunido con varias personas, no preguntó sus nombres porque le "tacharían de espía", dijo.
Incluso admitió, a preguntas de una de las acusaciones, que parte de la información que ha ofrecido hoy la ha conocido "este fin de semana" en la cárcel de Alcalá Meco, donde también están presos los acusados Basel Ghalyoun, Mohamed Larbi Ben Sellam, Fouad El Morabit y Rachid Aglif "El Conejo".
El argelino dijo que no ha preparado con nadie su declaración; salvo con gente que le trasmite información desde Turquía. Los procesados no le han dado “en absoluto” ninguna información.
Sobre Said Berraj, otro de los huidos, insistió en exculparle y señaló que no participó en los atentados y estaba en contra porque "en base a la legislación islámica no se puede atentar contra civiles, pero tuvo que huir porque su foto salió publicada".
También desmarcó del 11-M al huido Mohamed Belhadj, de quien dijo que sólo prestó alojamiento a Afalah y Berraj, pero "no tenía nada que ver".
En relación al teléfono al que Afalah llamó a su padre para despedirse desde Irak, Ahbar reconoció que él facilitó el dinero para comprarlo al acusado Mohamed Larbi Ben Sellam, quien le hizo llegar el móvil al padre del huido.
El juicio se reanudará mañana día 8 a las 10.00 horas.