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Lunes 19 de marzo de 2007
Crónica del lunes 19 de marzo

Un dispositivo explosivo nunca visto

El tribunal que juzga a los procesados por el 11-M ha dedicado la decimosexta jornada de la vista a tomar declaración, entre otros testigos, a cinco técnicos en desactivación de explosivos (TEDAX) de la Policía. Entre ellos, el subinspector que desactivó la bomba que no explotó en El Pozo y que fue descubierta en la comisaría del barrio madrileño de Vallecas.

El subinspector, con número profesional 64.501,aseguró hoy que esta "bomba era absolutamente diferente de todo lo que habíamos visto", y señaló que no se correspondía con las que utilizan "otros grupos terroristas de carácter autóctono" en España.

Tras indicar que la radiografía que se hizo de la mochila en el parque Azorín de Vallecas -donde se desactivó- "no sirvió absolutamente para nada" porque no se veía una "estructura lógica" del artefacto, el testigo afirmó que la examinó y comprobó que en su interior había una "bolsa de basura azul con un nudo amarillo", del que salían unos cables que estaban conectados a un teléfono móvil que había sobre la bolsa.

En la desactivación del artefacto también estuvieron presentes otros dos TEDAX, quienes declararon hoy y aseguraron que el tipo de explosivo que contenía la bomba desactivada en el parque Azorín era el mismo que el del artefacto que se encontró en el tren de El Pozo sin explotar y el recogido en el piso de Leganés (Madrid) tras el suicidio de siete de los presuntos autores del 11-M.

El subinspector de TEDAX de la Brigada Provincial de Madrid, con número profesional 65255, aseguró que el artefacto estaba preparado para explotar pero que no lo hizo porque los empalmes de los cables que conectaban el teléfono móvil con la masa explosiva, que estaba dentro de la bolsa de basura, "no estaban encintados".

“Pequeña chapuza”

El 11 de marzo, los policías habían intentado desactivar junto a los trenes reventados las dos mochilas bomba que no estallaron en las estaciones de Atocha y El Pozo, pero los artefactos explotaron durante su manipulación con agua a presión, uno de los métodos más habituales de los artificieros ante artefactos de origen impreciso.

Otro subinspector de los TEDAX, con número profesional 66.618, ha explicado que la bomba era "similar" a las utilizadas en acciones terroristas en Oriente Próximo.

El subinspector, que trasladó en su coche la mochila bomba desde la comisaría hasta el cercano Parque Azorín para evitar una posible explosión en el interior del edificio policial, señalaba en su intervención que cuando procedió a la desactivación manual del artefacto apreció un contraste entre el trabajo especializado realizado en la manipulación del teléfono móvil y la "pequeña chapuza" que se acometió en el 'empalme del cableado'.

Su actuación permitió recuperar la tarjeta SIM del móvil del artefacto, que hizo posible la detención el 13 de marzo de Jamal Zougam, presunto autor material y vendedor del material telefónico.

Rastro sin olor

En esta jornada también declararon los agentes que intervinieron en la inspección de la furgoneta Renault Kangoo localizada el 11-M en las inmediaciones de la estación de Alcalá de Henares, entre los que testificó el guía canino de la perra que entró en el vehículo, quien subrayó que en la zona de los asientos "no había nada que infundiera sospecha" de que pudiera haber un explosivo.

En el registro posterior en dependencias policiales se encontró un trozo de papel con impregnación de explosivos, pero el agente explicó que un elemento así es difícil de detectar para el perro, ya que no desprende olor.

La sesión de la tarde se inició con el testimonio del portero de un inmueble de Alcalá de Henares, Luis Garrudo Hernández que hacia las 7 de la mañana del 11 de marzo de 2004 vio a tres personas bajando de la Kangoo y que le llamaron la atención inmediatamente por ir excesivamente abrigadas.

Uno de ellos, que iba totalmente tapado, llevaba una bolsa y una mochila y se dirigió a la estación, dijo Luis Garrudo, que añadió que aunque en un primer momento le dieron la impresión de que podían ser de países del Este, no lo aseguraba en absoluto, ya que luego afirmó que le parecían del Magreb.

Restos biológicos

Otro de los testigos que compareció hoy fue el policía local, Testigo Protegido 7801 -3, que encontró la mochila sin explosionar en uno de los vagones del tren de El Pozo, debajo de un asiento en un vagón donde no había víctimas. Explicó cómo intentó alejarla todo lo posible por si explotaba, apoyándola contra un muro.

Según testificó, su prioridad era atender a las víctimas, por lo que la sacó del tren y, "ante la incertidumbre de que pudiera explotar", la dejó "en el andén, apoyada en una pared", tras lo que se lo comunicó a un policía nacional y se retiró de la zona.

Después, compareció también un policía nacional que destacó que cuando llegó a El Pozo encontró dos mochilas en el andén, una que no contenía nada sospechoso y otra que es la que halló el policía local y que intentaron desactivar los TEDAX sin éxito.

Dos trabajadores de una obra próxima a la estación de Vicálvaro que el 11-M contaron que vieron a una persona ajena a la obra cambiándose de ropa, prendas en las que después se detectaron restos biológicos del procesado Othman El Gnaoui y de los suicidas Rifat Anouar, Abdennabi Kounjaay Mohamed Oulad Akcha.

Uno de los testigos, Luis Manuel Toscano López, reconoció a Mohamed Oulad Akcha, a Bouharrat y a Rifaat Anouar.

El otro, Alberto Arozamena López , encontró en un contenedor unos guantes y un pasamontañas y después de comer encontró también en unas papeleras cerca de la obra unas pilas, unas tarjetas telefónicas y un circuito integrado de ordenador. La Guardia Civil recogió también estos efectos.

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