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Martes 24 de abril de 2007
García Castaño desmiente a Díaz de Mera

El comisario Enrique García Castaño, que era jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía cuando ocurrieron los atentados del 11-M, y al que, Agustín Díaz de Mera, director general de la Policía Nacional en marzo de 2004, citó como “la fuente” que le reveló la existencia de un informe que vinculaba a ETA con los atentados del 11-M, afirmaba hoy, en la vigésimo novena jornada de juicio, que "no encontramos ninguna relación, no la hay ni por asomo. Así que no puede haber informe roto o manipulado porque no existe esa relación.

En septiembre de 2006, Díaz de Mera, actual eurodiputado del PP, aseguró en la COPE que existía un informe 'real y cierto' que vinculaba a ETA con el 11-M. Pero, en el juicio, se negó a revelar la identidad de la “fuente” que se lo contó. El tribunal le impuso una multa de 1.000 euros y abrió una instrucción por un delito de “desobediencia”. Tres días después, Díaz de Mera revelaría la identidad de García Castaño en una carta enviada al propio Tribunal.

Díaz de Mera identificaba, además, en su misiva a un agente con el número 18.684 como el que lo redactó y a otro policía -el número 13.610- como el que lo manipuló para ocultar la relación de ETA con el 11-M, así como que el ex comisario general de Información Telesforo Rubio era la persona que encargó el documento.

Antes de enviar la carta, Díaz de Mera volvió a llamarle el 29 de marzo para confirmarle que había hablado después del juicio con el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, y que éste le había dado garantías de que estaría "protegido y amparado", explicó García Castaño.

García Castaño comparecía por la tarde ante el Tribunal, amparado por el sistema de protección de testigos que le impide ser visto por el público con el número 15671, y negó una y otra vez, durante su testimonio, haberle hablado a Díaz de Mera de ningún informe relacionando a ETA con los islamistas autores de los atentados.

Dos llamadas

El testigo explicó, además, que Díaz de Mera le llamó el pasado 28 de marzo, tras declarar ante este mismo tribunal y negarse a revelar quién era su fuente, para pedirle, por la amistad mantenida entre ambos, que se identificara como tal. 'Me dijo que estaba en una situación difícil y presionado políticamente', relató el policía. 'Le dije que quería ayudarle, pero que no podía decir algo que no es cierto'.

García Castaño explicó que el 11-M todo el mundo se inclinaba por la autoría de ETA y desconoce si ese día se comentaba ya la posible existencia de suicidas. Al día siguiente todavía se barajaba la autoría de ETA basándose en el antecedente creado por la banda con el plan para atentar en la estación de Chamartín.

No obstante, relató, que ese mismo día, informó a Díaz de Mera, de que no contaban con pruebas ni indicios que apuntaran a ETA, que lo que había “enfocaba clarísimamente hacia islamistas"” a lo que éste respondió que “tiraran para adelante fuese lo que fuese” y “opinasen lo que opinasen otras personas”, aunque no le precisó a quiénes se refería.

Un hombre religioso

Durante la mañana se vivió una sesión maratoniana con el paso de hasta 19 testigos, en su mayoría policías que participaron en los sucesos de Leganés.

La jornada se iniciaba, en la sesión de la mañana con las intervenciones de la cuñada y el suegro de Jamal Ahmidan, "El Chino", uno de los siete responsables de los atentados que se suicidaron en el piso de Leganés. Ambos coincidieron en que Ahmidam era muy religioso , y en que nunca les llamó la atención la actitud de éste ni antes ni después de la masacre de Madrid.

También contaron estuvieron con Ahmidan en la finca de Chinchón, donde supuestamente se montaron las bombas que explotaron en los trenes, pocos días después de los atentados, y que allí “había mucha guarrería”.

La cuñada explicó que estuvo dos veces, el 13 de marzo de 2004 y el 19 de ese mismo mes, y señaló que la primera vez fue con su hermana y su cuñado y ellas se quedaron esperando en el coche porque él les indicó que había gente "rezando en la habitación".

La segunda visita fue para celebrar el Día del Padre, tal y como declaró la viuda de "El Chino" el pasado 10 de abril durante su declaración en el juicio, ocasión en la que también estuvo el suegro de Ahmidan, quien hoy recordó que en la casa había "mucha guarrería, mucha porquería".

Coincidieron en manifestar que no sabían si la mujer de "El Chino" habló por teléfono con él el 3 de abril de 2004 antes de la explosión de la vivienda de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés.

La cuñada de "El Chino", al que, según dijo, conocía desde 1993, después de que su hermana comenzara una relación sentimental con él, señaló que no sabía si Ahmidan era radical y que no notó cambios en él cuando regresó de Marruecos -donde había estado preso-, en el verano de 2003, y añadió que "no le veía rezar".

Tras indicar que "El Chino" se ganaba la vida vendiendo droga, apuntó que su hermana no tenía problemas con su marido, como, por ejemplo, por la forma de vestir de ella. Su suegro negó conocer que vendiese droga, aunque sabía que vendía “cosas”.

Restos de la casa

Tras estos dos testimonios declararon catorce agentes de policía, trece de ellos pertenecientes al TEDAX, que participaron en la recogida de restos tras la explosión del piso de Leganés, y relataron que, entre otros, encontraron detonadores, restos de explosivos, así como restos humanos.

Uno de los TEDAX señaló que fue comisionado al Instituto Anatómico Forense, ya que aparecieron restos metálicos en los cuerpos de algunos de los suicidas, lo que les hizo pensar que podía tratarse de restos de artefactos explosivos, aunque tras su extracción se comprobó que eran objetos de la vivienda, como un pestillo de puerta, un fragmento de una ventana y una pieza metálica, posiblemente de un aparato de radio, señaló.

Todos los TEDAX coincidieron en señalar que no vieron entre los escombros del piso y de los alrededores ningún documento que perteneciera a algún policía, en alusión al agente que vivía en el piso contiguo del de los terroristas, y manifestaron que no tienen constancia de que se recogiera nada antes de la llegada del secretario judicial.

La casa de las bombas

El dueño de la finca de Chinchón, Mohamed Needl Acaid, conocido como “Abu Nidal”, que actualmente cumple condena por integrar una célula de Al Qaeda en España, aseguró hoy que cuando fue detenido en 2001 la Policía no se interesó por la finca y por eso, dijo, no se registró la casa en esa fecha.

Así lo manifestó el sirio Needl Acaid en la vigésimo novena jornada del juicio por el 11-M, en la que explicó que adquirió la "finca de Morata" a mediados de 1997, seis años después de su llegada a España.

El testigo contó que cuando se enteró de que en la casa supuestamente se habían montado las bombas que explotaron en los trenes el 11-M no se lo podía creer, "estaba muy sorprendido".

Tras señalar que la propiedad estaba a nombre de su esposa, que también ha declarado en la vista como testigo, Neddl dijo que la finca se alquiló en dos ocasiones pero que desconocía a quién se le había arrendado y quién había redactado los contratos.

Según consta en el sumario, el primer contrato de alquiler con fecha de 2002 está a nombre de Mustafá Maymouni, preso en Marruecos por los atentados de Casablanca en 2003, y el segundo a nombre de Youssef Ben Salah, identidad falsa que supuestamente utilizó el suicida Jamal Ahmidan, "El Chino", para alquilar la finca en 2003.

Neddl Acaid admitió que conoce a Walid Altarakhi Al Masri, que actuó de intermediario en el alquiler de la finca, junto a su hermano Mohamed Badr Ddin Alakkad, quienes el pasado 21 de marzo, tras mostrarles un pasaporte con la fotografía de Ahmidan y a nombre de Youssef Ben Salah, aseguraron que era la persona que alquiló la casa pero que no sabían su nombre.

También reconoció que conocía a los hermanos Mouhannad y Moutaz Almallah Dabas, acusado e imputado, respectivamente, por el 11-M, quienes son de nacionalidad siria como él.

El juicio se reanuda mañana miércoles, a las 10.00 horas.