En el día señalado para dar principio a las sesiones, se colocarán en el local del Tribunal las piezas de convicción que se hubieren recogido, y el Presidente, en el momento oportuno, declarará abierta la sesión.
Si en la causa hubiere, además de la calificación fiscal, otra del querellante particular o diversas calificaciones de querellantes de esta clase, se preguntará al procesado si se confiesa reo del delito, según la calificación más grave, y civilmente responsable por la cantidad mayor que se hubiese fijado.
Si fueren más de uno los delitos imputados al procesado en el escrito de calificación, se le harán las mismas preguntas respecto de cada cual.
Si los procesados fueren varios, se preguntará a cada uno sobre la participación que se le haya atribuido.
Imputándose en la calificación responsabilidad civil a cualquiera otra persona, comparecerá también ante el Tribunal y declarará si se conforma con las conclusiones de la calificación que le interesen.
El Presidente hará las preguntas mencionadas anteriores con toda claridad y precisión, exigiendo contestación categórica.
Si el procesado no se confesare culpable del delito que le fuere atribuido en la calificación, o su defensor considerase necesaria la continuación del juicio, se procederá a la celebración de éste.
Si el disentimiento fuere tan sólo respecto de la responsabilidad civil, continuará el juicio.
Se continuará también el juicio cuando el procesado o procesados no quieran responder a las preguntas que les hiciere el Presidente.
Cuando el juicio deba continuar, ya por falta de conformidad de los acusados con la acusación, se procederá del modo siguiente:
El Secretario dará cuenta del hecho que haya motivado la formación del sumario y del día en que éste se comenzó a instruir, expresando además si el procesado está en prisión o en libertad provisional, con o sin fianza.
Leerá los escritos de calificación y las listas de peritos y testigos que se hubiesen presentado oportunamente, haciendo relación de las demás pruebas propuestas y admitidas.
Acto continuo se pasará a la práctica de las diligencias de prueba y al examen de los testigos, empezando por la que hubiere ofrecido el Ministerio Fiscal, continuando con la propuesta por los demás actores,y, por último, con la de los procesados.
Las pruebas de cada parte se practicarán según el orden con que hayan sido propuestas en el escrito correspondiente. Los testigos serán examinados también por el orden con que figuren sus nombres en las listas.
El Presidente, sin embargo, podrá alterar este orden a instancia de parte, y aun de oficio, cuando así lo considere conveniente para el mayor esclarecimiento de los hechos o para el más seguro descubrimiento de la verdad.
LA PRIMERA JORNADA: EL PRIMERO EN COMPARECER SERÁ RABEI OSMAN EL SAYED, "MOHAMED EL EGIPCIO"
El juicio por los atentados del 11-M arrancará el jueves en la Audiencia Nacional con el interrogatorio de Rabei Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio", detenido en Milán (Italia) el 7 de junio de 2004 y considerado uno de los autores intelectuales de la masacre.
En el orden de interrogatorios propuesto por la Fiscalía, a "El Egipcio" le seguirán en el estrado los otros dos procesados como inductores de los atentados: Youssef Belhadj, supuesto responsable del ala militar de la organización Al Ansar de Al Qaeda en Europa, y Hassan El Haski, considerado el líder del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) en España.
Cuando el fiscal acabe su interrogatorio, TOMARÁN LA PALABRA, POR ESTE ORDEN, LAS ACUSACIONES PARTICULARES Y POPULARES -ENTRE LAS QUE FIGURAN LAS ASOCIACIONES DE VÍCTIMAS Y EL AYUNTAMIENTO DE LEGANÉS-, LAS DEFENSAS DEL RESTO DE LOS ACUSADOS Y, POR ÚLTIMO, EL ABOGADO DEL PROCESADO QUE ESTÉ DECLARANDO EN ESE MOMENTO.
Los acusados -que si están en prisión preventiva permanecerán durante el juicio en una cabina blindada y si no, en unos bancos colocados frente al tribunal- podrán negarse a contestar a todas o a alguna de las preguntas que se les planteen, y no están obligados a decir verdad.
Después de los supuestos inductores, subirán al estrado los considerados autores materiales de los atentados, Jamal Zougam, Basel Ghalyoun y Abdelmajid Bouchar, a quienes varios testigos reconocieron en los trenes que explotaron el 11 de marzo de 2004.
Más tarde llegará el turno de los presuntos colaboradores, encargados de la captación y el adoctrinamiento de los terroristas y de la financiación de los atentados.
Este grupo de acusados está formado por Fouad El Morabit, Mouhannad Almallah Dabas, Hamid Ahmidan, Otman El Gnaoui, Abdelilah El Fadual, Rachid Aglif, Mohamed Bouharrat, Saed El Harrak, Nasreddine Bousbaa, Mahmoud Slimane Aoun, Mohamed y Brahim Moussaten y Mohamed Larbi Ben Sellam.
Los últimos en prestar declaración serán los procesados relacionados con los explosivos: el confidente Rafa Zouhier y los nueve españoles que componen la llamada "trama asturiana": José Emilio Suárez Trashorras, Antonio y Carmen Toro, Emilio Llano, Iván Granados, Javier González, Raúl González, Sergio Álvarez y Antonio Iván Reis.
El juicio entrará entonces en la denominada fase testifical, en la que también comenzará a interrogar la Fiscalía, seguida por las acusaciones y las defensas.
Los testigos, al contrario que los acusados, tienen obligación de decir verdad y no pueden negarse a contestar a ninguna pregunta.
Entre las personas citadas, además de varias víctimas, hay tres presos de ETA: el antiguo miembro del "comando itinerante" Henri Parot y dos de los integrantes de la llamada "caravana de la muerte", Izkur Badillo y Gorka Vidal.
Algunos de los testigos pedirán previsiblemente medidas de protección, por lo que si el tribunal accede a ellas declararán desde detrás de un biombo o una cortinilla para no ser vistos por el público, aunque sí por los procesados, ya que toda persona tiene derecho a ver a quien le acusa.
El fiscal y los abogados de la acusación o de la defensa no pueden hacer preguntas una vez acabado su turno, salvo a través del presidente del tribunal, el magistrado Javier Gómez Bermúdez, quien puede plantear cuestiones en cualquier momento.
A la fase testifical le seguirá la pericial, en la que diversos expertos se ratificarán en las conclusiones de los informes elaborados sobre diversas cuestiones y que obran en la causa, como la composición de los explosivos, las pruebas de ADN obtenidas, etc.
La fase documental consiste en la lectura en la sala de documentos que se han ido incorporando al sumario durante la investigación y que las partes consideran importantes para avalar sus tesis.
A continuación, cada parte elevará a definitivas o modificará sus conclusiones provisionales, es decir, anunciará si mantiene la petición inicial de pena -o de absolución, en el caso de las defensas- para cada uno de los acusados.
Después expondrán, de nuevo empezando por el fiscal y terminando por las defensas, sus informes finales, en los que tratarán de convencer a la sala de que durante la vista han quedado debidamente probadas sus respectivas posturas.
Quedará ya solamente el llamado "turno de última palabra", en el que los procesados podrán dirigirse al tribunal antes de que éste declare el juicio visto para sentencia.
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