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Interrogatorio del abogado defensor a José Emilio Suarez Trashorras (Miércoles 28-02-2007)

12.48 hs. Interrogatorio de el acusado Emilio Suárez Trashorras por su ABOGADO DEFENSOR.

Entró en este asunto (negocios de haschis) a partir del 2001.  La Operación Pipol se cerró en julio de 2001. Con Manuel García, inspector de estupefacientes, hizo un acuerdo para que el acusado le pasara información de una operación de narcotráfico (Pipol) a cambio de que sacaran a Toro de la cárcel. Manuel le confirmó que iba a contactar con la Fiscalía, concretamente con el Sr. Rebollo.

A finales de 2003 tuvo una reunión con la policía en Oviedo en la que se habló sólo de explosivos: ya informó entonces de quién intentaba conseguirlos, Zouhier y Jamal Ahmidan.

Hay cientos de llamadas entre el acusado y Manuel. Manuel dice que Trashorras se aburría. Él acusado dice que llamaba por temas de la cooperación. Incluso habló con Manolo en su luna de miel. Un día Manuel le pidió que localizara un teléfono. El acusado llamó a Jamal Ahmidan y al minuto siguiente a Manuel (así figura en el registro de llamadas).

Jamal subió 4 ó 5 veces Asturias. El acusado informó de todo a Manuel García.

El acusado seguía estrictamente las ordenes de la policía.

Desde el año 2002 no ha ido nunca a la mina. Y nunca ha ido con Jamal Ahmidan. Pero es posible que éste fuese sólo según consta en un rastreo de llamadas.

Jamal le dijo que la dinamita era para atracos de joyerías y furgones. Sólo oyó algo de atentados en Morata.

En la reunión Mc Donald´s sólo conocía a Zouhier. No sabía que Jamal Ahmidan tuviese una “banda”.

Todo lo que hizo (movimientos, llamadas, etc.) fue siempre al servicio de la policía a quien informaba antes, durante y después de cada suceso.

Cuando ingresa en la cárcel su minusvalía aumentó. En Soto del Real no le daban su medicación ni le visitaba el psiquiatra. En Meco sí.

Los transportes que hicieron sus “amigos” eran de haschís. En el mundillo de las drogas se emplean palabras crípticas como “apaleao”, “CD´s”, “cubiertas”, etc. Son palabras que inducen a engaño a gente que no esté en ese mundo.

El Toyota Corolla se lo ofreció Jamal, pero él no se lo compró. Simplemente, como la matrícula estaba mal, pidió un informe a tráfico y solicitó, en un sitio legal, unas matrículas nuevas. El coche se lo llevó de nuevo Jamal el 29 de febrero. El acusado dijo que vio explosivos en el Toyota de El Chino por indicaciones de la policía.

Bajó desde Asturias a Madrid con los policías para localizar la casa de Morata. Estuvieron en la zona. El acusado describió la casa. Fueron primero a una estación de tren a esperara más agentes. Se perdieron en el camino: el acusado llamó a Asturias a su mujer por si ella se acordaba. Luego fueron a comisaría donde le tuvieron apartado. No le informaron de que estaba detenido. Estando en Alcalá Meco, en su declaración ante el Juez del Olmo le asistió un abogado de oficio.

Jamal Ahmidan no quería cualquier explosivo, sino dinamita concretamente.

Nunca acompañó a Jamal a ninguna mina.

No tenía idea de que Jamal perteneciera a ningún grupo islamista, radical o terrorista. Llevaba una vida normal. Nunca tuvo sospechas de que fuese a cometer un atentado. Lo relacionó con los atentados después de ver las noticias de los suicidas de los trenes y asociándolo con la conversación de Ibiza. El día 13 a mediodía se lo comunicó a Manolo.

 
   
 
   
 
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